27 nov 2017
Recuerdo u olvido
¿Dónde quedan aquellos pensamientos que alguna vez tuvimos? Aquellas ilusiones que nos animaban a seguir. Aquellos sueños que teníamos cuando pequeños.
Vamos creciendo y cambiando nuestras aspiraciones. Ahora me centro más aquí porque me vendrá mejor para mi futuro, quizás más allá que me va a ayudar más.
Pero y lo que pensábamos antes, esas antiguas ilusiones, esos recuerdos olvidados ¿Serán como aquella muñeca, que aun conservas, pero apenas presta atención y va pasando de un lado a otro de la habitación? ¿Pasarán de un lado a otro de nuestra cabeza? ¿Seguirán ahí, pero ya no les echamos cuenta y están invisibles?
Quizás se guarden en tarritos, como se guardaban los sueños en aquel libro que leí cuando era pequeña, y solo podemos volver a recordarlos si paramos un segundo y los miramos, dentro de ese frío cristal, tan diferentes a como fueron, tan pequeños y sin brillo. Quietos. Sin nada especial.
Quizás esperan que vuelvas a pensar en ellos y volver a ilusionarte como antes, y volver a querer ser astronauta, doctor o científico, volver a soñar con ser pintor o director de cine.
Pero en cambio, has ido creciendo, centrándote en otras cosas. Abriendo caminos más prácticos, según las oportunidades que te brinda la vida. Quizás ahora seas médico pero ya no serás astronauta. Seas maestra pero no serás arqueóloga.
Hay que decidir... qué quieres ser. Y decidir es olvidar las otras opciones. Es madurar.
¿Y si no quiero? ¿Y si estoy en tantos caminos... que no puedo decidir uno?
Quiero aprender y ser muchas cosas...
Solo hay una forma de hacer eso y es encontrar una conexión, un punto de unión, que justifique tu necesidad imperiosa de seguir tantos caminos con un fin común.
Quiero aprender música y en todos sus sentidos. Cada uno de ellos me va a ayudar un aspecto diferente de mi yo, ¿por qué tendría que rechazar alguno de ellos? ¿Es de ser más maduro dejar uno de lado si me podría estar ayudando? No quiero decidir o elegir. Los llevo todos conmigo.
Quiero ser maestra, pero me gustan todas las edades, todas las asignaturas, todo. Porque lo que quiero es enseñar y dar libertad de pensamiento. ¿Cómo? Pues mira, puestos a unir, a través de la música podía ser un medio. A través de la palabra, porque también me gusta hablar. A través de una mirada, un cariño, un "eres un campeón", un "eres un valiente", un "puedes ser lo que quieras". Todo ayuda.
¿Hay que elegir? Posiblemente.
He decidido ser yo, querer ser yo, creer en mí y no en aquellas personas que me dicen "todo no lo puedes hacer", "deja algo para los demás"...
Se puede, si quieres. Podrás ser médico y astronauta a la vez y si tienes que justificarlo... pues puedes ser médico de los astronautas. Y todos tan contentos.
Se tu mismo, cree en ti, quierete.
No dejes tus ilusiones, como esa muñeca olvidada que pasa a un lado y a otro de la habitación. Y se queda mirándome por si algún día vuelvo a acordarme de ella.
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