25 feb 2018

Crecer, aprender, vivir.

Crecer, aprender, vivir. 

Crecer para aprender

Aprender a vivir

Vivir creciendo

Crecer para vivir

Aprender a crecer

Vivir aprendiendo


¿Qué va antes? ¿La gallina o el huevo?


Damos vueltas hasta que llegamos al final de nuestros días

Nunca dejamos de aprender, ni de crecer, ni de vivir.

Hasta que dejamos de vivir, de crecer y de aprender.



Aprende lo que te gusta

Vive como quieras vivir

Crece feliz.



21 feb 2018

Todo pesa

Pesa.

Todo lo que cargo sobre mis hombros me pesa.

Y mira, que según mi báscula, debería de sentirme más ligera.

Llego al final del día cansada, de todo lo que cargo.

Y la culpa es solo mía.

Cada dos meses parece que tengo una crisis donde debo reafirmar que lo hago porque quiero, porque puedo, porque me gusta.

No es mentira, pero eso solo lo hace un poco más ligero, un tiempo.

Y cuando la gente que te rodea dice: Oye! yo también llevo lo mio a cuestas. Está bien, es normal, solo mostraba mi debilidad por un segundo.

Sé que puedo, pero cansa.

Y aun pesa más cuando los demás quieren que des lo mejor de ti y te exigen: Deberías prestar más atención, deberías hacer esto mejor o quizás lo deberías de replantear, piensa en tu futuro. Lo intento de verdad, no necesito que me aprieten más, con un: no te preocupes, ya te saldrá y voy a estar aquí para ayudarte; me va bien.

Sé que en el fondo es eso lo que dicen cuando aprietan, o quizás no. Pero llevo día pensando que ando agobiada, que todo debería ser un poco más ligero... y en cambio, en cuanto tengo un mínimo de oportunidad me cargo más.

No voy a aprender nunca.

De todos, la más exigente soy yo... y prometo que la que más creo que puedo conseguirlo, pero a veces veo grietas y esas grietas piden ser tapadas, por alguien que las vea desde afuera y diga, no te preocupes yo te ayudo, te apoyo, también creo en ti.

Pero ellos también tienen su peso a cuesta.

No pueden estar tapando grietas...

Son solo crisis, y las crisis ayudan a replantear, a reorganizar.  Son como los resfriados, cuando lo tienes parece que nunca se acaban, pero se pasan y vuelves a sentirte con toda tu vitalidad. Fuerte y poderosa para cargar con lo que haga falta.

Pasa pronto porfi.





8 feb 2018

Audición


Hoy he tenido una audición y quería compartir mi experiencia.

No es una audición donde te eligen. Es exponerte ante un público y vencer el miedo escénico.

Segunda vez que iba a cantar en público. Nunca canto. Poca gente me ha escuchado cantar.


Tengo una canción bonita, que me encanta, pero que aún no llevo bien trabajada.

Era comprensible si no salía al escenario.

Pero... ¿Perder esta experiencia por eso? Nunca se tiene bien preparado nada, al final en el escenario todo es impredecible... sobre todo porque aún no se controlarlo.

Primera no iba a salir, eso lo tenía claro, pero salir, iba a salir.


Nervios, desde hace una semana. Una noche horrible. Día de trabajo agotador. Nada a mi favor.

Ensayo previo... meh, podría ir mejor pero mi cuerpo no me acompaña.

Empieza la gente a salir a cantar.

Me tiemblan las piernas, no por nervios, parece más bien un tic nervioso. No encuentro posición para que dejen de temblar. Me pone nerviosa.

Ahora salgo yo. ¡Espera no! ¡Se me ha olvidado la letra!

¡Ya me acuerdo!

¡Se me ha vuelto a olvidar!

Relájate por favor, seguro que la letra te saldrá sola.


-¿Falta alguien por salir?

Esta es la mía, aunque salga la última, tengo que salir.

Subo al escenario.

Empiezo.

Boca seca, nervios, muchas miradas. No puedo, me muero aquí. Empieza a sonar la música. Empiezan a salir las palabras, no hay vuelta atrás. Salen, apretadas, casi no salen... relájate, salen solas...

Viene la subida, el momento culmine, no puedes echarte atrás. Saca fuerzas. Toca el final de la sala. Es toda tuya.

¡Ha salido! Tengo la boca súper seca. Pero ¡Ha salido! ¡Sigue venga!

La voz está apretada, déjala salir, se me rompe la voz. ¡Mierda!


No pasa nada, mira, la gente espera tranquila a que sigas. Hay que terminar.

Esta canción, se la estoy cantando a ellos, están atentos. Les gusta.

Relájate.


Son como niños, atentos a saber el final del cuento. Cuéntales el cuento, de una chica dolida que espera una vida mejor. Pero cuéntaselo cantando.

Me relajo, los miro, les canto la canción. La voz sale, menos apretada. Todo un poco más controlado.

Que sensación más divertida, me gusta, les gusta.

La voz no sale bien, sé que en casa me salía mejor, pero está bien. Sigue, termina. Eres una valiente.

Todo fluye solo. Déjate llevar. Haz un bonito cierre, te lo mereces.



Se acaba la canción. Espera. Aplauden. Baja.

Has sobrevivido a tu primera audición de canto. Bravo.

Para la próxima todo irá mejor.

Cantar es una forma de contar historias a un público expectante.

Y si sé llevar un público tan exigente como son los niños de infantil, esto solo puede ir a mejor.

A ver que nos cuentan en la próxima clase de cómo se veía desde fuera.

Ha sido emocionante.

Descansa.

Por hoy ha sido suficiente.