Hoy he tenido una audición y quería compartir mi experiencia.
No es una audición donde te eligen. Es exponerte ante un público y vencer el miedo escénico.
Segunda vez que iba a cantar en público. Nunca canto. Poca gente me ha escuchado cantar.
Tengo una canción bonita, que me encanta, pero que aún no llevo bien trabajada.
Era comprensible si no salía al escenario.
Pero... ¿Perder esta experiencia por eso? Nunca se tiene bien preparado nada, al final en el escenario todo es impredecible... sobre todo porque aún no se controlarlo.
Primera no iba a salir, eso lo tenía claro, pero salir, iba a salir.
Nervios, desde hace una semana. Una noche horrible. Día de trabajo agotador. Nada a mi favor.
Ensayo previo... meh, podría ir mejor pero mi cuerpo no me acompaña.
Empieza la gente a salir a cantar.
Me tiemblan las piernas, no por nervios, parece más bien un tic nervioso. No encuentro posición para que dejen de temblar. Me pone nerviosa.
Ahora salgo yo. ¡Espera no! ¡Se me ha olvidado la letra!
¡Ya me acuerdo!
¡Se me ha vuelto a olvidar!
Relájate por favor, seguro que la letra te saldrá sola.
-¿Falta alguien por salir?
Esta es la mía, aunque salga la última, tengo que salir.
Subo al escenario.
Empiezo.
Boca seca, nervios, muchas miradas. No puedo, me muero aquí. Empieza a sonar la música. Empiezan a salir las palabras, no hay vuelta atrás. Salen, apretadas, casi no salen... relájate, salen solas...
Viene la subida, el momento culmine, no puedes echarte atrás. Saca fuerzas. Toca el final de la sala. Es toda tuya.
¡Ha salido! Tengo la boca súper seca. Pero ¡Ha salido! ¡Sigue venga!
La voz está apretada, déjala salir, se me rompe la voz. ¡Mierda!
No pasa nada, mira, la gente espera tranquila a que sigas. Hay que terminar.
Esta canción, se la estoy cantando a ellos, están atentos. Les gusta.
Relájate.
Son como niños, atentos a saber el final del cuento. Cuéntales el cuento, de una chica dolida que espera una vida mejor. Pero cuéntaselo cantando.
Me relajo, los miro, les canto la canción. La voz sale, menos apretada. Todo un poco más controlado.
Que sensación más divertida, me gusta, les gusta.
La voz no sale bien, sé que en casa me salía mejor, pero está bien. Sigue, termina. Eres una valiente.
Todo fluye solo. Déjate llevar. Haz un bonito cierre, te lo mereces.
Se acaba la canción. Espera. Aplauden. Baja.
Has sobrevivido a tu primera audición de canto. Bravo.
Para la próxima todo irá mejor.
Cantar es una forma de contar historias a un público expectante.
Y si sé llevar un público tan exigente como son los niños de infantil, esto solo puede ir a mejor.
A ver que nos cuentan en la próxima clase de cómo se veía desde fuera.
Ha sido emocionante.
Descansa.
Por hoy ha sido suficiente.